¿Para que usas tus manos? Carmen y Magdalena nos hicieron esta pregunta en su maravilloso taller “Orar haciendo pan”. Esa pregunta me interpeló profundamente y la apunté en la hoja de cuaderno que me habían prestado. En el momento de oración personal posterior fue la primera cuestión sobre la que quise hablar a Jesús. Y lo primero que pensé fue “joder tío, qué mal escribes”. Quien lea esto se preguntará “¿y qué tiene que ver esto con orar haciendo pan?” Pues mucho: Me di cuenta de que la razón por la que mi letra era tan fea es que ya no escribo a mano. Tecleo en el ordenador, como ahora. También uso mis manos para cambiar de canal en la televisión, para encender la calefacción, para llamar por el móvil... Mis manos se han adaptado a trabajar con máquinas, no son manos artesanas. Por eso me sentí torpe en el momento de amasar el pan. He perdido la costumbre de trabajar con los elementos / alimentos naturales que Dios nos da. Y pensando que esto me deshumaniza un poco identifiqué a los ingredientes (el agua, la levadura, la harina…) con las personas, y me pregunté si me habría vuelto torpe también para trabajar con ellas: ¿Es por eso que nos cuesta expresar nuestros sentimientos? Pedir perdón, dar gracias… ¿Es por eso que no usamos nuestras manos para dar un abrazo ni siquiera a nuestros seres queridos? ¿Es por eso que las uso muy poco para algo tan humano como orar? Las preguntas son difíciles, pero peores son las respuestas, porque creo que habría que contestar “sí a todo”. En nuestro día a día los fallos se pagan muy caros, por lo que no podemos equivocarnos, así que tampoco podemos pedir perdón. Tenemos que ser autosuficientes, independientes, así que ¿cómo dar las gracias? Eso sería reconocer que te han ayudado… Los sentimientos te vuelven vulnerable, así que mostrarlos te hace débil. Sin embargo, ser “frío” es una virtud, te capacita para tomar decisiones. Estamos asistiendo a un “Cambio Climático” en el Mundo de los Sentimientos, sólo que nosotros no nos calentamos, sino que nos enfriamos. Y si no pensamos en lo que sentimos ¿cómo vamos a pensar en Dios? Salí feliz del taller “Orar haciendo pan”, me sentí conmovido y tocado por Dios a través de Carmen y Magdalena. Pero también me fui un poco triste al recordar la realidad del mundo en que vivimos… y eso que nosotros somos unos privilegiados. Hoy es lunes y he vuelto a los plazos, las prisas, a usar mis manos para otras cosas. Pero ahora sé que también puedo hacer pan con ellas. |