Una vivencia muy sencilla pero que ha sacado de mí algo nuevo.
No había llegado a pensar y experimentar en el amasar, el sentido, que supone esta acción de vivir una inesperada interiorización, sicológica y personal. Muy buena y bonita.
Me ha sugerido la necesidad de amasar lo vivido durante toda mi vida; lo positivo, gratificante, y lo que ha supuesto dolor, fracaso, negatividad...
Iba pensando que todas esas situaciones tienen que estar bien amasadas, integradas, asumidas y vividas: (comidas y digeridas).
Y que esta integración interior significa vivir en libertad con el corazón limpio, sanado. Al conocer las propias limitaciones se sabe comprender y querer mejor a l@s demás: a relativizar unas veces, a ir descubriendo lo que es esencial en la vida, lo que ayuda a crecer en el ser...
Esto no queda en una mera acción, sino en una experiencia de Dios vivida desde l@s otr@s y de una misma en un espontáneo clima de oración. Un día de reflexión- oración que deja un poso, serenidad, algo que tiene sabor para el corazón y la vida: El deseo de búsqueda y encuentro.
Margarita Osés

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Cuando uno se encuentra en un espacio agradable y tranquilo con gente a la que no conoce y con la que no coincide ni en edad, ni procedencia, ni ocupación ni aficiones y sin embargo se crea rápidamente un clima en el que se empieza a hablar "de las cosas realmente importantes de la vida" -proyectos vitales, fe, experiencias personales- y se crea un vínculo en apenas unas horas, se puede decir sin ninguna duda que es una experiencia recomendable.
Cuando uno se situa en este clima como persona y no como hombre ( sexo supuestamente privilegiado de esta sociedad a quien se lleva décadas exigiendo que sea fuerte, varonil, fuerza de trabajo, sustento material de la familia pero a quien se ha privado de la capacidad y derecho a ser tierno, sensible, colaborador en la organización de la casa y copartícipe de la educación de los hijos, poseedor de muchos conocimientos y sobre todo poseedor de gran cantidad de cosas materiales que le hacen tener una "posición" en esta sociedad) siente el alivio de quitarse una pesada mochila de la espalda y valora esta experiencia como altamente recomendable.
Cuando uno coge la masa del pan entre sus manos y va moviendo y amasando las experiencias vividas, las ilusiones no realizadas, los éxitos y fracasos, las cosas que has apartado equivocándote y las que aún mantienes sobrándote sientes emociones y sentimientos muy contradictorios porque aunque sabes que las equivocaciones son muchas el ir amasándolas junto con todas las demás experiencias te hace sentirte muy vivo. Y todas estas sensaciones y sentimientos que te salen de dentro te hacen intuir un proyecto de vida más vital y más auténtico por lo que recomendaré esta experiencia.
Jesús Notario |
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