Palabras como comunión, resurrección, Reino, síntesis fe-vida (hacer que la vida se enraíce en la fe) o Ruah se llenan de sentido cerca de Carmen y Magadalena. En una sociedad donde tener una vida enraizada en la fe parece imposible por lo atropellado del día a día, donde cuesta tanto encontrar espacios para experimentar la importancia de la oración per sonal, yo he encontrado un oasis en Logroño.
Soy una joven de 24 años,periodista que como tantos jóvenes profesionales trabajo en otra cosa, pertenecezco a un grupo de referencia en Geideak-Mjac (Movimiento de Jóvenes de Acción Católica) de Bizkaia. Mi compromiso preferente lo desarrollo en Pastoral Penitenciaria desde hace dos años.
El primer contacto con Magdalena y Carmen fue por casualidad. Yo iba a un retiro sobre la mujer y la iglesia y ellas eran las personas elegidas para acompañarlo. La idea que yo llevaba del retiro nada tuvo que ver con lo allí experimentado. Empezaron a hablar sobre lo femenino de la iglesia, sobre los sentimientos. Jamás me habían propuesto mirar así a mi iglesia y fue todo un descubrimiento. Sus formas de introducirnos en la oración, las cuestiones que nos planteaban me ayudaron mucho a sentir muy cercana a la Madre, a sentir que habitaba en mí.
Tras este primer contacto no pude evitar acercarme a Logroño a celebrar la pascua. ¿Existe la resurrección? Contundentemente sí. No era mi primera pascua pero sólo puedo decir que fue muy diferente al resto. Nunca pensé que fuera posible orar con los cinco sentidos. La danza, el masaje de pies, hacer pan y hablar con la Madre cara a cara.
Carmen y Magdalena me han abierto a un mundo de relación con la Madre sin límites. Donde he descubierto la importancia que la oración personal tiene para ser coherentes con mi ser cristiano en el día a día. Mi abuela no descubrió la importancia de la acción como cristiana y yo he perdido la importancia de la oración para desarrollar mi acción. La forma en que Magdalena y Carmen me han enseñado a hacer oración me ha descubierto que no puede haber acción cristiana sin oración y viceversa.
A su experiencia de Dios hay que añadir su valentía al comenzar un proyecto tan novedoso y con tan pocos apoyos económicos e institucionales. No es fácil intentar hacer visible a las mujeres en la iglesia y en el evangelio hoy por hoy. Es todo un reto que ellas, en la confianza de que la Madre les alienta, se lancen a que se conozca esta parte de la iglesia.
Cuando mi grupo de referencia participó en aquel retiro en el que las conocimos nos pareció de tanta coherencia cristiana lo que hacen y nos descubrieron tanto donde profundizar que decidimos que la economía que el grupo destina a algún proyecto a final de curso compartirla con su ministerio, para así no sólo apoyarlo sino posicionarnos. |