ESTE CAFÉ LEVANTA LA BOINA
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Esta frase es tuya Jon, espero que no te investiguen por levitación, sino por ser un amante de la vida, de la gente, de Dios y del buen café. Corría el verano de1994. En Boston College, Boston, diste un curso de verano al que tuve la suerte de asistir y de llevar personas del grupo de oración-reflexión que teníamos en Cambridge. El primer día nos sentamos en primera o segunda fila, no recuerdo, pero sí recuerdo que cuando mirabas tus notas en español y dabas la clase en inglés te faltaba, a veces, alguna palabra o matiz, y espontáneamente empezamos a echarte un cable. El tiempo del descanso nos presentamos, Carmen también vasca, ¿quienes sois?¿qué hacéis aquí? Demasiadas cosas que contar para los 10 minutos de descanso, más la gente que esperaba... y así fue como viniste a nuestro humilde apartamento de Cambridge, cerquita de Harvard, a tomar café. Y ¡claro! Café de cafetera, oscurito y recién hecho... esto en América en aquellos momentos era un lujo de importación, la prueba es que hoy hay montones de sitios que ya ofrecen expresso... y mientras nos íbamos adentrando en el contenido de tus clases o sea de tu experiencia de martirio crónico, de pronto saltas con la frase “caramba, este café levanta la boina”. La sonrisa, escasa en tu rostro en aquel tiempo, rompió el hielo y todavía hoy así te recordamos. Y como entendemos que alrededor del café están las amigas y amigos que te quieren quisiéramos hoy invitarte a café para que la boina Jon siga bien alta, como del vasco-salvadoreño que eres, hijo ilustre del amor incondicional. Por ello un breve comentario sobre aquellas clases. El aula magna estaba a tope de gente norteamericana comprometida hasta los dientes con fe y justicia. Tu serenidad al ir ilustrando tus contenidos con experiencias le dio a las clases un tono de retiro, de experiencia profunda que iba calando y transformando ...”el Cristo crucificado hoy en los pobres del Salvador”... todos los y las que leemos esto hoy lo hemos oído mucho desde entonces, pero en aquellos momentos era tan vivo, tan diáfano que hablando por mí y también por el grupito de gente con quien íbamos supuso una conversión radical, un modo nuevo de entender la cristología y la fraternidad-sororidad, la fe y la solidaridad y también la política. Escucharte desde Norteamérica le daba color y densidad y denuncia para muchos de los que te escuchábamos. Podría seguir, pero no leemos si es largo, sólo decirte en nombre de tantas y tantos y en especial del nuestro Gracias, por tu vida, por tu teología encarnada. Hoy te invitamos a tomar café a Logroño donde desde el Centro Latinoamericano Salvatoriano tratamos de apoyar y acompañar a tantas y tantos que queremos vivir la vida con “expresso evangélico”. La tentación de irnos a LA está. ¿Es tentación? Lo que veo en nuestra tierra no es hambre de pan, ya sabes, es hambre de referencias, de espacios donde encontrar comunidad y sentido. Nada fácil por cierto, pero no por ello menos proyecto de reino. Que la boina siga muy alta Jon, y ¡gracias! Mª Magdalena Bennasar |