Las manos |
Es como si nos diera miedo tocar y ser tocados, sentirnos vulnerables frente a la otra persona. Cuando las manos hablan expresan lo que la boca ya no puede decir porque está demasiado estereotipado, corrompido. La mano es el primer paso de acercamiento a la otra persona, el primer “alargamiento” mutuo que hacemos de nuestros cuerpos, nuestro primer contacto físico. A partir de aquí las manos se convierten en vehículo de energía y transmisoras de todos los sentimientos imaginables: ternura- compasión-respeto... que ayudan a provocar liberación, empoderamiento. Las manos en el masaje son una ayuda para que la persona vaya “soltando” su tensión, su dolor, su frustración, algo que por sí sola le resulta casi imposible realizar; es como “dar permiso” para que al abrir la válvula, eso que lleva tiempo cargando y haciendo presión en el cuerpo, pueda ser liberado. Las manos pueden ser “la comadrona” que ayuda a la nueva criatura a nacer”. |